El Banco de España mejora una décima, al 2,3%, su previsión de PIB para 2026, pero eleva la inflación al 3%

La inflación podría rozar el 6% si la guerra se prolonga, según las previsiones

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El Banco de España ha revisado una décima al alza sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026, hasta el 2,3%, aunque ha rebajado sus estimaciones para 2027 dos décimas, al 1,7%, y ha empeorado sus perspectivas para la inflación, hasta el 3% este año y el 2,5% el próximo.

El Banco de España ha publicado este viernes su último ejercicio de proyecciones, correspondiente al primer trimestre del año, que está sujeto a un grado de incertidumbre «especialmente elevado» como consecuencia del desarrollo del conflicto en Oriente Próximo.

Según el organismo que dirige José Luis Escrivá, la actividad económica en España ha registrado un dinamismo elevado y superior a lo previsto, tanto en el último trimestre de 2025 como en los primeros meses de 2026, lo que acarrearía una revisión al alza mayor en el crecimiento del PIB en 2026 en un escenario previo al estallido del conflicto bélico.

De acuerdo con esta evolución de la actividad en el último trimestre de 2025 y el primero de 2026, el crecimiento del PIB se revisaría al alza hasta el 2,4% en 2026, frente al 2,2% contemplado en el ejercicio de proyecciones de diciembre, pero el impacto del conflicto en Oriente Próximo ha llevado al organismo a dejar la tasa de crecimiento en el 2,3%.

Esta revisión refleja el impacto adverso asociado al conflicto bélico (-0,4 puntos), cuyo efecto sería compensado en gran medida, aunque no por completo, por el impulso fiscal adoptado por el Gobierno (+0,3 puntos).

En cuanto a 2027, el Banco de España proyecta un crecimiento del 1,7%, tres décimas por debajo de lo contemplado en el escenario previo al ataque a Irán y dos décimas por debajo de lo previsto en diciembre, como consecuencia del deterioro del entorno exterior y de la reversión del impulso fiscal.

Sobre la tasa de inflación general media, se espera que en 2026 alcance el 3%, nueve décimas más respecto a las proyecciones de diciembre, mientras que la subyacente se situaría en el 2,7%, dos décimas por encima.

Este mayor crecimiento refleja, fundamentalmente, la trayectoria reciente de la inflación, junto con el incremento de los precios energéticos a escala global, efectos que se verían compensados, en cinco décimas, por la reducción de la fiscalidad energética ya convalidada en el Congreso.

Además, el Banco de España ha advertido de que el shock energético elevará la tasa de inflación en la segunda mitad de este año, una vez que se revierta la reducción de la fiscalidad energética contemplada en el plan del Gobierno, de modo que el ritmo de crecimiento de los precios llegaría a alcanzar en torno al 3,3% al final de 2026.

En 2027, las tasas de inflación general y subyacente alcanzarían el 2,5% y el 2,7%, respectivamente, seis décimas por encima de lo previsto hace tres meses, como consecuencia de la evolución de los precios de las materias primas energéticas, la eliminación de las ayudas al transporte público a comienzos del año y el aumento previsto de la fiscalidad energética en la primavera de 2027 en comparación con el mismo período de 2026.

En su ejercicio, el Banco de España incorpora diversos escenarios alternativos, construidos sobre hipótesis relativas a la persistencia y el grado de disrupción en los mercados energéticos, a la volatilidad futura de los mercados financieros y a la propagación del shock energético a lo largo de la cadena de producción de la economía española.

En un escenario adverso caracterizado por un aumento de los precios del petróleo y de la electricidad superior, el crecimiento del PIB se situaría en el 2,2% en 2026 y en el 1,5% en 2027, mientras que la tasa de inflación alcanzaría el 3,9% y el 2% en esos años, respectivamente.

Por su parte, en un escenario severo, de mayor duración e intensidad del conflicto bélico, en 2026 la expansión de la actividad se reduciría hasta el 1,9% en 2026 y el 1,1% en 2027, al tiempo que inflación se elevaría hasta el 5,9% y el 3,2% en esos años, respectivamente.

Según el Banco de España, el ritmo de creación de empleo se desacelerará en los próximos trimestres. Si en el conjunto de 2025 el incremento del empleo fue del 2,7%, se prevé que dicho crecimiento se modere hasta el 2,2% en 2026 y el 1,3% en 2027.

La productividad por ocupado permanecerá débil en 2026 y repuntará en 2027. En 2026, su evolución reflejará la menor creación de empleo anticipada, mientras que en 2027 las dinámicas previstas para el crecimiento del empleo y del PIB situarían el avance de la productividad en torno al 0,4%, cerca de su promedio histórico.

Por su parte, la tasa de paro reduciría su ritmo de mejora en el horizonte de proyección con respecto a lo observado en los años precedentes, con un descenso previsto de seis décimas en 2026 y de tres décimas en 2027, hasta alcanzar el 9,9% y el 9,6%, respectivamente.

El organismo ha advertido de que el mantenimiento de un cierto tensionamiento en el mercado laboral durante el primer trimestre de 2026 –como pone de manifiesto la persistencia de niveles elevados de la ratio entre vacantes y personas que buscan empleo–, así como el shock energético, podría ejercer presiones al alza sobre la remuneración por asalariado en los próximos trimestres.

Así, prevé que la remuneración por asalariado de la economía de mercado crecerá por encima de lo contemplado anteriormente, si bien mantendría una trayectoria de desaceleración. En concreto, se anticipa que esta variable aumentará un 4,1% en 2026 y un 3,9% en 2027, tres y cinco décimas más de lo previsto en diciembre, respectivamente.

En conjunto, el Banco de España espera que el déficit alcance el 2,3% en 2026 y 2027, lo que supone un empeoramiento de dos décimas del PIB este año respeto a la anterior previsión y una mejora de otras dos décimas de cara al próximo año.

El mayor dinamismo esperado de las variables macroeconómicas acarrearía un menor déficit público en general, pero en 2026 este efecto se ve condicionado por el paquete anticrisis del Gobierno, que tendría un efecto de en torno a un 0,5% del PIB. En 2027, la mejora del déficit se ve limitada por la mayor revalorización de las pensiones como resultado de la revisión al alza de la inflación esperada para 2026.

De su lado, las previsiones para la ratio de deuda sobre PIB se revisan ligeramente al alza en 2026 y a la baja en 2027 respecto a las proyecciones de diciembre, debido principalmente al mayor crecimiento del PIB nominal. Así, se espera que la ratio se sitúe en el 99,2% del PIB en 2026 y caiga al 98,1% en 2027.

En lo referente al gasto neto computable a efectos de las reglas fiscales europeas, estima que existe un riesgo de que este crezca, en términos anuales en 2025, 2026 y 2027, por encima del límite superior máximo permitido de acuerdo con el plan fiscal estructural comprometido por el Gobierno y teniendo en cuenta el margen de flexibilidad contemplado en la normativa europea.

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