La cuenca del Segura ha acabado el año hidrológico, que va de octubre de 2025 a septiembre de 2026, con el triple de agua embalsada que el anterior en un ejercicio en el que se pasó de las restricciones al regadío a las aportaciones históricas de febrero, las mensuales más elevadas desde que hay datos, y a uno de los mayores desembalses desde el Tajo.
En un comunicado, la Confederación Hidrográfica del Segura señala que hay almacenados 567 hectómetros cúbicos (hm³), el 50% de la capacidad posible, frente a los 188 de 2024-2025, el 17%.
Las aportaciones fueron de 636,9, incluidos los autorizados para trasvasar, 522.
El ejercicio ha estado marcado por un fuerte contraste entre la escasez de recursos de los primeros meses y la recuperación experimentada a partir de febrero, con aportaciones de 257 hm³, el mayor volumen mensual desde 1980 y el tercero mayor registrado hasta ahora, con récord también en el máximo diario, de 34 el 5 de febrero.
La Comisión de Desembalse de septiembre de 2025 mantuvo una limitación conjunta del 27% al regadío, que en diciembre se elevó al 40%, cuando la cuenca disponía de apenas 52 hm³.
En febrero pasaron de 127 a 323 y el día 27 se eliminaron las restricciones.
En septiembre, de los 527 hm³ almacenados en los principales embalses de la cuenca, 249 eran propios y 278 del trasvase.
El último tramo del año hidrológico ha estado condicionado por las elevadas temperaturas estivales y el consiguiente incremento de las demandas de riego. El desembalse acumulado se ha situado en torno a 453 hm³, unos 50 por encima del objetivo establecido en febrero.
Este incremento no ha supuesto incumplimientos concesionales, ya que durante febrero y marzo las lluvias redujeron las necesidades de utilización de los derechos de agua, lo que permitió reservar parte de esos volúmenes para atender las mayores demandas registradas en verano.
Sobre las averías del trasvase, indica que se acometerán las obras en los menores plazos posibles para lograr la mínima afección a los usuarios del Segura.



