La empresa adjudicataria, Safran, con sede en Francia, es la fabricante original de los motores Makila (empleados en los helicópteros Súper Puma) y Arrius (instalados en modelos ligeros como el EC135), lo que ha motivado la elección del procedimiento sin publicidad por parte del Ministerio, bajo el argumento de exclusividad tecnológica.
La resolución de adjudicación especifica que el importe máximo de 44 millones de euros corresponde al conjunto de servicios prestados a lo largo de los cuatro años de vigencia del contrato, sin incluir posibles modificaciones posteriores.
El acuerdo marco formaliza así la colaboración continuada entre el Ministerio de Defensa y Safran, empresa que ya ha operado anteriormente en tareas similares para los motores del parque aéreo militar español.