El crecimiento de la actividad del sector privado en España se desaceleró en febrero a los niveles más bajos desde mayo de 2025, según el índice PMI compuesto, que retrocedió a 51,5 puntos desde los 52,9 puntos del mes anterior. Esta caída se debe a la pérdida de impulso en el sector servicios y al estancamiento en las manufacturas.
El PMI del sector servicios español se situó en 51,9 puntos en febrero, frente a los 53,5 puntos de enero, marcando su peor lectura desde junio de 2025, mientras que el PMI manufacturero alcanzó 50 puntos, un leve repunte respecto a los 49,2 puntos de enero. Estos datos reflejan una desaceleración en la actividad económica, impulsada por una menor demanda tanto interna como externa.
Jonas Feldhusen, economista júnior de Hamburg Commercial Bank, ha señalado que la economía del sector privado español sigue perdiendo impulso, especialmente en el sector servicios, donde las empresas encuestadas informan de una ralentización en la demanda desde el inicio de 2026. En particular, los nuevos pedidos procedentes del exterior han disminuido en tres de los últimos cuatro meses, lo que refleja la creciente incertidumbre macroeconómica y la cautela de los clientes internacionales a la hora de gastar.
El economista advierte que esta desaceleración está afectando las expectativas corporativas, como lo demuestra el índice de confianza futura, que experimentó una caída significativa en febrero, colocándose por debajo de su media histórica. Este descenso de la confianza también se traduce en una menor actividad de contratación, ya que algunas empresas han optado por no sustituir a los empleados que abandonan la compañía.
Por otro lado, la dinámica de precios sigue siendo un motivo de preocupación en el sector servicios. La inflación de los insumos, impulsada por las presiones salariales, se aceleró al ritmo más alto en doce meses, y estos aumentos de costes se están trasladando, cuando es posible, a los precios de venta. A pesar de que la zona euro ha evitado una espiral de precios y salarios tras la pandemia y el conflicto entre Rusia y Ucrania, persisten indicios de que este riesgo sigue siendo más pronunciado en la economía española.
