Las principales empresas españolas, con una clara presencia en Venezuela, analizan y siguen estos días con detalle la situación política actual. Precisamente, ya preparan planes de contingencia ante la inestabilidad generada en el país tras la captura del presidente venezolano Nicolas Maduro.
Un hecho que ha aumentado, si cabe, la incertidumbre entre el conglomerado empresarial español que lleva años operando en el país donde muchas firmas ya trabajaban en un entorno ya complejo en sectores como el energético telecomunicaciones y banca. Ahora son los más expuestos ante el vacío de poder.
Actualmente, empresas como Repsol, Telefónica, Mapfre o BBVA están revisando sus estrategias de negocio y recalculan los distintos escenarios. En estos momentos, el stock inversor de España en el país caribeño alcanzó los 279 millones de euros en 2023, con un repunte significativo de 87 millones en el primer semestre de 2025, la cifra más alta desde 2018.
La petrolera Repsol, con fuerte presencia en el país desde 1993, afronta el desafío de gestionar una deuda histórica de 330 millones de euros con PDVSA. Tras la revocación de las licencias de crudo por parte de Estados Unidos en 2025, la empresa había reorientado su actividad hacia la producción de gas. La actual operación militar podría redefinir el mapa de las exportaciones, si bien el cierre temporal de las mismas está provocando una elevada volatilidad en los precios internacionales del petróleo.
En el caso de la empresa de telefonía española, Telefónica opera en el país a través de su filial Telcel. A pesar de sus planes globales de desinversión en Hispanoamérica, la firma destinó recientemente 470 millones de euros para la expansión de redes de última generación. También, BBVA mantiene una cuota de mercado relevante a través de BBVA Provincial y en el caso de firmas como Inditex y Air Europa ajustan sus planes logísticos y comerciales para reducir en lo posible riesgos logísticos y económicos.
