El miedo al dentista sigue siendo un tema de relevante actualidad en nuestra sociedad que genera un círculo vicioso de evitación que empeora la salud bucodental. De hecho, Según el Consejo General de Dentistas de España y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 15% de la población española padece odontofobia.
Según Ros Megías, odontóloga, consultora en experiencia del paciente y fundadora de Brand&Health, el método que está logrando que pacientes con pánico vuelvan al dentista es el siguiente: hablar antes de pinchar.
Si noticias de impacto social como clínicas sin autorización o el desconocimiento del cuidado diario para evitar bacterias favorecen la ansiedad generando odontofobia, el secreto para acabar con la misma no es clínico: es psicológico. Es decir, el miedo al dentista no se quita con tecnología, sino con confianza.
Es más, las estrategias psicológicas no solo funcionan en la consulta, sino que se han convertido en una pieza fundamental de confianza. Así lo ha comprobado Ros Megías, quien ha encontrado en el modelo DISC la clave en el trato con el paciente: “Todo empieza por la comunicación. Explicar lo que se va a hacer antes de hacerlo, aunque parezca obvio, baja la tensión de inmediato. Decir ahora vas a notar un poco de frío o esto puede durar unos segundos le devuelve al paciente parte del control que siente haber perdido”.
Según su experiencia, cuando el paciente expresa nerviosismo o miedo y la respuesta es normal que te sientas así, mucha gente lo vive igual y estamos aquí para cuidarte, se produce un pequeño clic. A este enfoque se le suman detalles que parecen menores, pero no lo son: ofrecer una manta si hace frío, dejarle elegir la música de fondo, preguntar cómo se siente en mitad del tratamiento, ajustar la luz para que no le moleste… Esos gestos comunican algo que no se dice con palabras.
El modelo DISC y un libro como manual para pasar del pánico a la calma
No todos los pacientes procesan la información de la misma forma. Por ello, como consultora en experiencia del paciente, Ros ha formado a cientos de profesionales tanto de la Región de Murcia como de todo el país del sector salud en habilidades blandas, comunicación efectiva y liderazgo clínico en las que enseñan el modelo DISC. Se trata de una herramienta de evaluación que describe estilos de comportamiento y es clave para adaptar el lenguaje clínico al estilo conductual del paciente.
Hay que tener en cuenta que no todos los pacientes sienten miedo por las mismas razones, ni reaccionan igual a las mismas estrategias. “Por eso es tan importante contar con herramientas que nos ayuden a leer mejor a quien tenemos delante”, argumenta la odontóloga y consultora, quien añade: “La confianza no solo es algo deseable, es terapéutica”.
Ros explica que ha visto pacientes que retrasan un tratamiento necesario solo porque su doctora habitual está de vacaciones. “Me dicen que con ella no sienten dolor y no es solo por su técnica, sino por cómo les mira, cómo les escucha, cómo les habla. La relación humana transforma la experiencia clínica”, subraya.
El modelo DISC, por ejemplo, permite al equipo clínico adaptar su comunicación según el comportamiento observable del paciente. Hay quienes necesitan información técnica y datos precisos para confiar; otros necesitan cercanía emocional, tiempo para decidir o la sensación de estar en manos de alguien firme. No se trata de etiquetar, sino de ajustar el lenguaje, el ritmo y el enfoque según cómo la otra persona procesa la información.
Ros es, además, profesora universitaria en Marketing y Comunicación en la UCAM, así como autora del libro Amor a primera visita (https://brandandhealth.com/libroamoraprimeravisita/), donde propone una guía que transforma la comunicación sanitaria para que cada paciente sienta, desde el primer momento, la certeza de estar en el lugar adecuado.
Los errores más frecuentes
Uno de los errores más comunes en el trato con el paciente es el exceso de tecnicismos, así como infantilizar al paciente. “Debemos humanizarnos y transformar el vínculo desde el minuto uno”, subraya Ros Megías, quien recomienda anticipar, dar control y traducir.
“En el mundo odontológico, el miedo experimentado rara vez tiene que ver con el procedimiento en sí y mucho más con lo que representa”, declara Ros, quien añade: “Hay pacientes que se ponen nerviosos desde que cruzan la puerta, simplemente por el olor o el sonido del torno en la sala contigua. Para muchos, la consulta dental despierta recuerdos desagradables, experiencias pasadas donde sintieron dolor o no fueron informados de lo que iba a ocurrir. Otros lo viven como una situación de pérdida de control: tumbados, con la boca abierta, sin poder hablar ni anticipar lo que va a pasar. La ansiedad se alimenta de la anticipación y el desconocimiento, pero también de la sensación de vulnerabilidad”.
“Así como aprendemos a hacer una endodoncia, debemos entrenarnos en cómo explicar un diagnóstico, cómo acompañar una decisión difícil o cómo responder a una queja. Porque el paciente siempre recuerda cómo lo hicimos sentir”, concluye Ros Megías.
