Repsol cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que representa un incremento del 8,1% respecto al año anterior, a pesar de un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y económica, así como la volatilidad en los mercados energéticos y el impacto del apagón del 28 de abril que afectó a la Península Ibérica.
Según los datos publicados este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el resultado neto ajustado, que refleja de forma más precisa el desempeño de los negocios de la empresa, registró una caída del 15,1%, situándose en 2.568 millones de euros. Este retroceso en el resultado ajustado se debe a factores como la fluctuación de los precios del petróleo y el gas, además de la interrupción de la actividad en varios de sus activos durante el apagón.
En cuanto a la retribución al accionista, Repsol abonó un dividendo de 0,975 euros brutos por acción, lo que representa un aumento del 8,3% respecto al dividendo de 2024. La retribución total a los accionistas en 2025 alcanzó los 1.800 millones de euros, ubicándose en el rango alto del compromiso de la empresa para el período 2024-2027. Para 2026, Repsol prevé destinar aproximadamente 1.900 millones a sus accionistas.
