El pequeño comercio de la Región ha cruzado su línea roja. Los datos del cierre del ejercicio confirman que pierde prácticamente un establecimiento cada 24 horas. Al finalizar el año, el balance arroja una cifra demoledora: cerca de 340 persianas bajadas de forma definitiva, según el último informe de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).
Este goteo constante de bajas, protagonizado principalmente por autónomos que no encuentran relevo o no pueden costear los gastos fijos, está transformando el tejido económico regional. Los locales vacíos se acumulan en las calles secundarias de Murcia, Cartagena, Lorca y casi todos los municipios de la Región, evidenciando que el modelo de negocio tradicional está perdiendo la batalla contra la digitalización y las grandes superficies.
La situación en la Región de Murcia es el reflejo local de un colapso que afecta a todo el país. A nivel nacional, la estadística es todavía más cruda: España pierde más de 13.000 comercios al año, lo que supone que, mientras en la Región se pierde un negocio diario, en el conjunto del territorio nacional desaparecen 37 comercios cada día.
Ante este escenario, el sector fía su supervivencia a la ejecución del nuevo Plan Director de Impulso al Comercio Local, con el que la Comunidad pretende inyectar fondos para digitalización y relevo generacional, intentando revertir una tendencia que, por ahora, parece no tener techo.
