La comunidad de regantes del Campo de Cartagena renaturalizará ocho balsas en el entorno del Mar Menor para que la vegetación actúen como filtro verde en taludes y riberas, refuerce su estabilidad y frene la erosión del suelo.
Con dinero de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, el proyecto ha empezado a ser ejecutado por Veolia en la de Torre Pacheco.
Se usan especies con alta tolerancia al estrés hídrico y salino, como la trufa del desierto, el granado, la higuera, el jinjolero, el sicómoro y la palera sin pinchos, junto con especies arbustivas de bajos requerimientos hídricos destinadas a restaurar la cubierta vegetal, que sirven de refugio para fauna en estos entornos agrícolas intensivos.
Han sido identificadas hasta el momento 38 especies de aves y varias de odonatos (libélulas y caballitos del diablo), insectos que sirven como bioindicadores de salud ecológica del agua.



