Felipe Moreno, máximo accionista del Real Murcia, valoró este miércoles que el club que sigue comandando pasó de estar «en cuidados paliativos» cuando él llegó en marzo de 2023 a alcanzar la primera temporada desde entonces «que se salda sin pérdidas».
En un acto en el estadio Enrique Roca, Moreno también admitió que la deuda histórica heredada de etapas anteriores se sitúa en torno a los 26 millones de euros, incluyendo los cuatro del litigio abierto con Hacienda.
El empresario cordobés, que cedió al exfutbolista Pedro León, capitán y símbolo del murcianismo, la representación del club desde la presidencia, mientras que él seguirá como consejero delegado, recordó que al cierre de la temporada en la que llegó había pérdidas cercanas a los dos millones de euros, pero desde entonces, ha reducido progresivamente los números rojos.
Destacó que la institución se encuentra al corriente de pago con proveedores y organismos, aunque reconoció que la principal preocupación sigue siendo la deuda heredada.
El máximo dirigente grana también reconoció «la decepción deportiva» que supuso volver a fracasar en el intento de ascenso del primer equipo a Segunda División y que le llevará a afrontar la quinta temporada consecutiva en Primera RFEF. No obstante, defendió «el trabajo realizado para fortalecer la estructura del club» y aseguró que ya se están «analizando los errores cometidos para corregirlos de cara al futuro».
«Me considero mejor gestor que presidente y mi intención es la de centrarme en aquellas áreas en las que creo que puedo aportar más valor: economía, infraestructuras, asuntos jurídicos y supervisión general de la entidad», apuntó respecto al cambio en el club.
Durante su intervención, el andaluz destacó «el crecimiento del fútbol base», calificándolo como «una de las mayores fortalezas actuales del club» y puso en valor los ascensos de los equipos femeninos, los éxitos de las categorías inferiores y el trabajo desarrollado por Pedro Asensio al frente de la cantera.
Asimismo, repasó los avances realizados en el estadio Enrique Roca, las mejoras tecnológicas y los proyectos para abrir el recinto a nuevas actividades y usos comerciales, al tiempo que destacó el avance del proyecto de la futura ciudad deportiva.
Moreno cerró su discurso apelando a «la unidad de todo el murcianismo para devolver al club a la categoría que considera que le corresponde por historia y dimensión».
Tras la intervención de Moreno tomó la palabra Pedro León, quien aseguró que «es un honor ser presidente del Real Murcia. Yo soy hombre de fútbol y estaré al frente de lo deportivo, viendo entrenamientos, cerca del equipo y pendiente de todos los detalles. No seré un presidente de despacho», aseguró.
A preguntas de los periodistas insistió en que «el objetivo sigue siendo el mismo que ha perseguido el Real Murcia durante las últimas temporadas: el de devolver al club al fútbol profesional» y recalcó que «la clave estará en seguir haciendo las cosas correctamente para aumentar las posibilidades de alcanzar ese propósito».



